• Iglesia Real Colorado

Al que me ama, mi Padre lo amará


¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él.

(Juan 14:21)


Sentirnos amados nos hace sentir bien y nos da seguridad. Es muy bueno recibir el cariño de los familiares y de nuestros hermanos. ¡Todavía más alentador es sentir el amor de Dios! Cuando nos sentimos amados por Dios, nos olvidamos del rechazo, la vergüenza y la opresión del mundo.


Cuando Juan escribió esta epístola, enfatizó la importancia de la divinidad de Cristo y el poder de su amor. Los creyentes pasaban por muchas dificultades y persecuciones, necesitaban ser consolados en el amor de Jesús y recibir ánimo para continuar amándolo.


Amar a Jesús es la mejor manera de recibir su amor. Es cíclico: nuestra obediencia a la Palabra nos acerca a Dios. Él nos ama revelándose a nosotros a través de su propia Palabra.


Amamos al Señor cuando obedecemos sus mandamientos. Al mismo tiempo, cuando guardamos su Palabra en nuestros corazones, invitamos a Dios a hacer su morada en nosotros.


Mi Padre ama al que me ama

Dios ya tomó la iniciativa de amarte en Jesús. Ahora te toca a ti hacer tu parte.

No obedezcas a Dios solo de palabra, sino con hechos concretos. ¡Cuando actuamos, Dios actúa!

Si amas a Dios, mantente tranquilo y siente su amor.


Para orar:

¡Señor Jesús, cuánto te amo! Tu Palabra me transforma y me lleva hasta ti. Quiero sumergirme en tu Palabra y experimentar aún más tu amor. Haz de mí tu hogar, amén.

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